El libelo de Ratzinger contra los ateos es inmoral y contrario a la razón

Vía http://www.revolucionnaturalista.com

Las relaciones entre el nacionalsocialismo y el cristianismo son lo bastante complejas como para no ser reducidas a una fórmula mágica. Hitler mismo nunca fue un «católico practicante», si bien trató de legitimar corrientemente el discurso nacionalsocialista empleando el lenguaje de la «herencia cristiana» e incluso propuso un «cristianismo positivo» depurado de la ortodoxia tradicional. Por internet circulan estos días multitud de citas textuales extraídas de discursos hitlerianos que acreditan este vínculo político entre nazismo y cristianismo. Hitler probablemente sostuvo un «antagonismo fundamental» contra las iglesias cristianas en el uso privado de su razón, pero por lo que respecta a su uso público (para usar la famosa distinción de Kant) mostró menos hostilidad que simpatía.

En el capítulo 10 del Mein Kampf, el mismo Hitler desarrolló un punto de vista que puede llamarse «maquiavélico» sobre la relación entre el estado y la religión:

Un estudio de la situación religiosa antes de la guerra nos demostrará que todo se precipita rumbo hacia un estado de desintegración. Aun en este terreno, una parte considerable del país había perdido por entero toda sólida y amplia convicción (…) Existen numerosos síntomas que prueban la existencia de una lucha, cada día más violenta, contra el principio dogmático de las diversas iglesias, sin el cual el ejercicio de la fe religiosa sería inconcebible en este benevolente mundo. El término medio de la muchedumbre, que compone una nación no está formado por filósofos; para él, la fe es muy principalmente la única base en que se apoya un punto de vista moral de la vida. Las varias tentativas realizadas con el objeto de hallar sustitutos no han resultado tan adecuadas o afortunadas como para constituir una reforma evidentemente deseable, en cambio, de las antiguas confesiones religiosas.

(…) Los ataques al dogma en sí mismo, muy parecidos a la lucha contra los principios legales generales del estado, provocarían a la postre un nihilismo religioso irremediable.

(…) No obstante, un político debe calcular el valor de una religión no tanto en relación con los defectos que le son inherentes, sino en relación con las ventajas de un sustituto que pueda ser manifiestamente mejor. Pero hasta el instante de no aparecer un sustituto así, sólo los necios y los criminales podrían consagrarse a la tarea de destruir lo ya existente.

No hay duda de que entre «los síntomas presagiadores del derrumbe en el antiguo imperio», Hitler contaba con el descenso de la religiosidad y el respeto por el dogma de los alemanes. Y su política religiosa fue bastante coherente con estos principios.

Desde luego, muchos católicos fueron perseguidos por los nazis, como cualquier otro grupo que supusiera algún obstáculo al Reich, incluyendo ateos y librepensadores. No es necesario comprometerse con los puntos de vista aparentemente inexactos de John Cornwell sobre el papado de Pio XII -como acaba de hacer Dawkins, cometiendo una imprudencia- para abandonar la narrativa del ateísmo extremista y del intachable catolicismo antinazi. No habría más que recordar que la lista de libros prohibidos por los nazis (Vía) incluía los «escritos de naturaleza filosófica y social que tratan sobre la falsa ilustración científica del Darwinismo y monismo primitivo (Häckel)» así como «todos aquellos escritos que ridiculicen, menosprecien o ensucien a la religión cristiana y sus instituciones, la fe en Dios o cualquier otra cosa que sea sagrada para los sentimientos saludables del Pueblo».

Hay una cita de Ingmar Bergman, en su autiobiografía, que viene a mi cabeza casi siempre que se trata de la relación entre nazismo y cristianismo:

Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios. Había en ello una lógica interna que nosotros aceptábamos y creíamos comprender. Este hecho contribuyó posiblemente a nuestra pasiva aceptación del nazismo. Nunca habíamos oído hablar de libertad y no teníamos ni la más remota idea de a qué sabía. En un sistema jerárquico, todas las puertas están cerradas.

Como ha argumentado el experto en estudios judíos Richard Steigmann-Gall enEl Reich sagrado (introducción en PDF), el nazismo se explica mucho mejor en el sentido opuesto al que señala el discurso del Papa en Edinburgo, justamente como una reacción furibunda contra el secularismo y los valores de la civilización liberal («Zivilisation»): para entender el nazismo es imprescindible entender cómo es que una doctrina semejante consiguió aclimatarse en una nación de creencias abrumadoramente cristianas.

Dado que es de todo punto improbable que Ratzinger ignore tanto las anfractuosas relaciones entre el nazismo y el cristianismo como para asociar el secularismo europeo con la «tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad«, la única alternativa razonable para el bochornoso discurso de Edinburgo es que se trate de una mentira deliberada, maliciosa, típicamente propagandista y maquiavélica, orientada a desviar la atención pública por el escándalo no sofocado de los abusos sexuales en la iglesia. En cualquier caso, ninguna opción deja a Ratzinger moral o intelectualmente bien parado y la lista de infamias de su papado sigue engordando.
El recuerdo de estos hechos y testimonios históricos dan una gran autoridad moral a las asociaciones humanistas que han protestado estos días contra el «libelo» de Ratzinger en el Reino Unido:

La idea de que fue el ateísmo de los nazis (la mayoría de los cuales no era ateo en ningún caso) lo que condujo a sus visiones extremistas y odiosas o de que, de algún modo, alimenta la intolerancia hoy en Gran Bretaña, es un terrible libelo contra los que no creen en Dios. La idea de que son las personas no religiosas en la Gran Bretaña de hoy las que desean imponer sus visiones en los demás, viniendo de un hombre cuya organización se esfuerza en tratar de imponer internacionalmente su estrecha y exclusiva forma de moralidad y de minar los derechos humanos de las mujeres, los niños, las personas homosexuales y muchos otros, es surrealista.

El que esté de acuerdo con Ratzinger en equiparar nazis y ateos , que levante la mano.


Leer más

Inmaculadamente concebidos

Vía NIHIL OBSTAT en http://fabregas.blogspot.com

Immaculadament concebutsEl Advertsing Standards Authority, el ente que regula la publicidad en el Reino Unido, ha prohibido una campaña publicitaria de la empresa de helados Antonio *Federici -que preveía la colocación de anuncios a la cercanía de la catedral de Westminster- por considerarla ofensiva para los católicos. La libertad de expresión agoniza.

HS

HS

Leer más

El derecho a quemar el Corán

publicado por NIHIL OBSTAT en http://fabregas.blogspot.com

Los políticos, las instituciones y los medios de comunicación deberían haber hecho lo mismo que cuando se queman Biblias en Pakistán, o en El Cairo, o en Gaza. O cuando las queman después de haberse orinado y escupido sobre ellas, como en Melbourne, por poner sólo cuatro ejemplos. Es decir, nada. ¿Por qué ahora, en el caso del pastor evangélico americano tanto, y esas otras veces tan poco?

Leer más

Stephen Hawking descarta la existencia de Dios para explicar el origen del Universo

Stephen Hawking

Stephen Hawking

El científico británico Stephen Hawking afirma en un nuevo libro que la física moderna excluye la posibilidad de que Dios crease el universo.

Del mismo modo que el darwinismo eliminó la necesidad de un creador en el campo de la biología, el conocido astrofísico afirma en su obra, de próxima publicación, que las nuevas teorías científicas hacen redundante el papel de un creador del universo.

El Big Bang, la gran explosión en el origen del mundo, fue consecuencia inevitable de las leyes de la física, argumenta Hawking en su libro, del que hoy adelanta algunos extractos el diario The Times.

Hawking renuncia así a sus opiniones anteriores expresadas en su obra ‘Una Breve Historia del Tiempo’, en la que sugería que no había incompatibilidad entre la existencia de un Dios creador y la comprensión científica del universo.

«Si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios«, escribió en aquel libro, publicado en 1988 y rápidamente convertido en un éxito de ventas.

Argumento contra Newton

En su nuevo libro, titulado en inglés ‘The Grand Design’ (‘El Gran Diseño’) y que sale a las librerías el 9 de septiembre, una semana antes de la visita del Papa a Gran Bretaña, Hawking sostiene que la moderna ciencia no deja lugar a la existencia de un Dios creador del Universo.

En esa obra, escrita al alimón con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, Hawking rechaza, según el adelanto periodístico, la hipótesis de Isaac Newton según la cual el Universo no puede haber surgido del caos gracias sólo a las leyes de la naturaleza sino que tuvo que haber intervenido Dios en su creación.

Según Hawking, el primer golpe asestado a esa teoría fue la observación en 1992 de un planeta que giraba en órbita en torno a una estrella distinta de nuestro Sol.

«Eso hace que las coincidencias de las condiciones planetarias de nuestro sistema -la feliz combinación de distancia Tierra-Sol y masa solar- seanmucho menos singulares y no tan determinantes como prueba de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada (por Dios) para solaz de los humanos», escribe Hawking.

Múltiples universos

Según Hawking, que fue hasta el año pasado profesor de matemáticas de la universidad de Cambridge, puesto que ocupó en su día el propio Newton, es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, es decir un multiuniverso.

En opinión del científico, si la intención de Dios era crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes.

El conocido biólogo ateo Richard Dawkins se felicitó de la conclusión a la que parece haber llegado su colega Hawking: «Es exactamente lo que afirmamos nosotros. No conozco los detalles de la física, pero es lo que he sospechado siempre«.

En su libro, Hawking no excluye la posibilidad de que haya vida también en otros universos y señala que la crítica está próxima a elaborar una teoría de todo, un marco único capaz de explicar las propiedades de la naturaleza.

Eso es algo, recuerda ‘The Times’, que han estado buscando los físicosdesde la época de Einstein, aunque hasta el momento ha sido imposible reconciliar la teoría cuántica, que da cuenta del mundo subatómico, con la de la gravedad, que explica la interacción de los objetos a escala cósmica.

Hawking aventura que la llamada teoría-M, proposición que unifica las distintas teorías de las supercuerdas, conseguirá ese objetivo.

«La teoría-M es la teoría unificada con la que soñaba Einstein. El hecho de que nosotros, los seres humanos, que somos tan sólo conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, estemos ya tan cerca de comprender las leyes que nos gobiernan y rigen el universo es todo un triunfo», escribe el astrofísico.

Leer más

La realidad sobre la moral humana

The Brights: Logo

The Brights: Logo

The Brights, una iniciativa para promover la «cosmovisión naturalista» en marcha desde 2003, aloja un proyecto muy interesante para estudiar la «Realidad sobre la moral humana«. La descripciónque proponen es bastante informativa aunque no aporte nada particularmente nuevo.  Cada uno de sus cuatro puntos niega otras cuatro posiciones alternativas; a saber, que la moralidad sea 1) Una cualidad que descansa sobre un sustrato no material o evolutivo, como el «alma» creada por Dios; 2) Una relación exclusiva de los seres humanos (Savater: «La moral trata de las relaciones con nuestros semejantes y no con el resto de la naturaleza»); 3) Una pluralidad de costumbres incompatibles entre sí (relativismo moral) y 4) Una cualidad exclusivamente «cultural» que parte del sujeto ético como «tabla rasa».

A) La moralidad es un repertorio evolutivo de mecanismos cognitivos y emocionales con distintos componentes biológicos, en tanto son modificados por la experiencia adquirida a lo largo de la vida humana.

B) La moralidad no es el dominio exclusivo del Homo sapiens; existen evidencias significativas en la literatura científica sobre diferentes especies, acerca de que los animales exhiben comportamientos morales o pre-morales básicos (patrones de conducta paralelos a los elementos centrales de la conducta moral humana).

C) La moralidad es un «universal humano» (existe en todas las culturas del mundo), una parte de la naturaleza humana adquirida durante la evolución.

D) Los niños pequeños y los bebés muestran algunos aspectos de conducta y cognición moral (que preceden a las experiencias específicas de aprendizaje y al desarrollo de una visión del mundo).

El proyecto de los «Bright» está desde luego orientado por una ideología secular enfrentada a los miedos tradicionales contra la «anarquía y completa confusión en nuestro modo de vida» (estas palabras son de Cicerón) que supuestamente ocasiona olvidarse de la religión.

Sin embargo, estudiar la «realidad sobre la moralidad» no necesariamente excluye las sombrías conclusiones de Cicerón, que de hecho ya empleó una metodología natural (no religiosa). Una cosa es el humanismo secular, y otra la ciencia de la religión y la moralidad.

Lo que excluye el proyecto naturalista es asumir el supuesto religioso o sobrenatural. Un proyecto de este tipo trabajaría sobre el supuesto contrario de que, cualquiera que sea la influencia de las religiones en la realidad de la moralidad humana (por ejemplo, a través de «sesgos» cognitivos favorables al comportamiento religioso, a través de rasgos religiosos adaptativos que favorecen la prosocialidad, etc) su comprensión será científica y natural (no sobrenatural).

Leer más
Página 16 de 29« Primera...10...1415161718...Última »

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies