Los déficits en la cognición social reducen la creencia en un Dios personal

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Según la ciencia cognitiva de la religión, si queremos entender por qué las personas son religiosas (o son ateas) debemos hacer algo más que estudiar teología o historia de las religiones, debemos entender los estilos cognitivos naturales. La creencia en agentes sobrenaturales, tan ampliamente distribuida en las culturas humanas, estaría enraizada en la cognición social de la especie, en particular en las facultades “mentalizadoras” que nos permiten interpretar las intenciones de los otros.

Si la “teoria de la mente” es tan importante para entender las creencias religiosas, entonces, segun la hipótesis que plantean Norenzayan, Gervais y Trzesniewski, “los déficits de mentalización asociados con el espectro del autismo y encontrado más comúnmente en hombres que en mujeres, podrían subyacer al apoyo intuitivo de los agentes sobrenaturales y reducir la creencia en Dios”. De hecho, un trabajo no publicado ya había avalado que los autistas tienden a ser más ateos (Figura 1) y que las personas neurotípicas con un cociente de autismo más alto también tienden a ser más ateos que los demás.

Figura 1. Creencias religiosas por grupos y cociente de autismo ((Caldwell-Harris et al. 2011))

 

Norenzayan y sus colegas han ratificado estas conclusiones, a través de cuatro estudios experimentales que muestran una robusta asociación entre los déficits de mentalización y la increencia religiosa (Figura 2). Este asociación también explicaría en parte la consistente brecha de género entre hombres y mujeres (las mujeres tienden a ser más religiosas, y también más sociables, que los hombres, descontando otros factores como status socioeconómico, raza o cultura).

Figura 2. Asociación entre mentalización e increencia religiosa (Norenzayan et al., 2012)

 

Ahora bien, la asociación entre los déficits de mentalización y la irreligiosidad de ninguna manera es una explicación completa de la increencia, como se apresuran a subrayar los autores del mismo trabajo:

La increencia religiosa no surge solamente de los déficit de mentalización. Es probable que múltiples sendas psicológicas y socio-culturales conduzcan a un fenómeno tan complejo como la increencia en Dios o los dioses. Los déficit de mentalizacion son sólo una senda entre otras muchas hacia la increencia. Los procesos analíticos que suprimen o invalidan las intuiciones que hacen cognitivamente atractivo el teísmo y la exposición a contextos culturales seculares (…) también promueven la increencia religiosa. En otras palabras, los presentes resultados sugieren que la increencia puede resultar de déficits de mentalización, pero también puede surgir de otras múltiples fuentes, manteniéndose constantes las tendencias de mentalización.

Este “contexto secular”, en especial, desempeña un papel claramente decisivo en la increencia religiosa tan extendida en determinados segmentos de población, como los filósofos o científicos. Los profesores de matemáticas o los profesores de hermenéutica no son más ateos porque sean mas autistas. Y también son factores socio-económicos y socio-culturales, no factores cognitivos, los que explican que haya más ateos en Oslo que en Texas.

Como admiten Norenzayan y sus compañeros, existen numerosas variaciones de increencia que no se explican únicamente desde la aproximación cognitiva y los problemas de cognición social. Por ejemplo, si el déficit autista favorece el interés por las matemáticas y las ciencias “duras”,  y simultáneamente reduce las creencias religiosas ¿cómo explicar entonces que los ateos abunden más, de hecho, entre los académicos de las humanidades?

Referencia: Norenzayan A, Gervais WM, Trzesniewski KH (2012) Mentalizing Deficits Constrain Belief in a Personal God. PLoS ONE  7(5): e36880.doi:10.1371/journal.pone.0036880

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