Kurt Westergaard, el caricaturista de Mahoma que desencadena la cólera

Por Slim Allagui en (AFP)

COPENHAGUE — El dibujante danés Kurt Westergaard, de 74 años, víctima el viernes de un intento de asesinato por sus controvertidas caricaturas de Mahoma, es un ex profesor alemán convertido en dibujante en 1983.

Su dibujo comparando al profeta con un terrorista, con la cabeza envuelta en un turbante en forma de bomba con la mecha encendida, desató la ira en todo el mundo musulmán.

Varias veces amenazado desde la publicación de sus dibujos satíricos en septiembre de 2005 en Jyllands-Posten, el principal periódico danés, Westergaard ya escapó a un intento de asesinato en 2008 gracias a la vigilancia de los servicios de inteligencia daneses, que intervinieron a tiempo para frustrar el atentado.

En octubre de 2009, el FBI desbarató un nuevo intento de dos individuos que planificaban matar al caricaturista, cuyo nombre se ha convertido en símbolo de la cólera de una parte del mundo musulmán contra Dinamarca.

Pero el viernes por la noche, el dibujante, cuya casa está bajo vigilancia día y noche, estuvo a punto de morir cuando un somalí de 28 años, que vive en Dinamarca, entró a la fuerza en su casa en Aarhus, armado con un hacha y un cuchillo.

A pesar de las amenazas de muerte, Westergaard no quiere ceder. «Pueden amenazarme, pero no conseguirán doblegarme», dijo el pasado mes de octubre en una revista.

«No tengo miedo, pero estoy muy enfadado por sufrir amenazas porque solo hice mi trabajo», dijo, y añadió que «el sentimiento de cólera» le ayudaba a superar el miedo.

Ex profesor de alemán, a Westergaard le gustó siempre el dibujo y era conocido por su imaginación desbordante, a veces provocadora en sus 26 años de pintor de acuarelas y de dibujante, según su entorno.

Su dibujo de Mahoma, sin que él imaginara sus consecuencias, trastornó su vida y la de su familia.

«Nunca podía imaginarme que estas caricaturas iban a desencadenar una tormenta así» en Dinamarca, dijo en septiembre de 2006 en un debate televisivo, en el que recordó que su dibujo «no está dirigido contra el Islam como tal».

«Pero la libertad de expresión entraña también la falta de respeto que puede herir u ofender», reconoció.

Principal blanco de los integristas musulmanes, Westergaard estuvo obligado a esconderse durante alrededor de tres años.

«Estuvimos obligados a cambiar varias veces de domicilio y de coche durante un largo período», declaró a finales de 2008 en una entrevista a una revista, en la que también decía que «echaba de menos su cama». En 2009, volvió a su residencia, pensando que las amenazas se habían por fin terminado. Pero fue en vano.

Galardonado con el Premio Sappho 2008 por su coraje y su «defensa implacable de la libertad de expresión, el derecho a la crítica de las religiones y las libertades fundamentales danesas», Westergaard, según él mismo dice, intenta todavía hacer honor a este reconocimiento.

Leer más

Apoyo a Nemat Safavi

PUBLICADO EN katkarakola.blogspot.com

CONDENAN A MUERTE A UN JOVEN IRANI: Irán podría ejecutar en breve a Nemat Safavi, tras haberle encontrado culpable de sodomía. En el momento de su detención, Nemat sólo contaba 16 años. Ahora tiene 19 años, y se encuentra a la espera de que el Tribunal Supremo ratifique la sentencia de un tribunal de Ardabil, en el Azerbayan iraní, que lo condena a muerte.Todo esto sucede pese a que Irán tiene firmados dos acuerdos internacionales comprometiéndose a proteger a los menores…

Desgraciadamente, Irán tiene ya un largo historial de condenados a muerte por homosexualidad. En enero de 2008, dos chicos fueron sentenciados a muerte y otros cuatro a castigos físicos. El 23 de enero de 2008, Hamzeh Chavi y Loghman Hamzehpour, dos jóvenes homosexuales de 18 y 19 años, fueron detenidos en Sardasht, también en el Azerbayán Iraní y obligados mediante tortura a confesar que estaban enamorados, tras lo cual fueron acusados de sodomía y de ser ‘enemigos de Alá’, delito que se castiga con la horca. Según la publicación francesa Têtu, desde entonces, nada se sabe del destino que puedan haber corrido sus vidas.

Leer más

Minaretes y bayonetas

Publicado en FACTUAL.ES
Los suizos votaron el día 29/11/2009 por una amplia mayoría de 57,5% la prohibición de construir nuevos minaretes en el país. A pesar de que los convocantes, el Partido Popular de Suiza y el Partido Democrático Federal consiguieron reunir en menos de 18 meses más de las 100.000 firmas necesarias para lanzar el referéndum nacional,  la magnitud el éxito les ha sorprendido. Las encuestas preveían el rechazo de la iniciativa a causa de un frente común que incluía al gobierno, otros partidos, círculos de negocios, representantes de todas las comunidades religiosas de Suiza y Amnistía Internacional.  La campaña contó con carteles muy polémicos que exhibían a una mujer completamente cubierta por una burka ante una bandera suiza tachonada de minaretes cuya silueta sugería la imagen de un misil. El Islam en Europa cuenta con la fuerte oposición de algunos movimientos feministas y esta convocatoria ha conseguido una extraña alianza entre partidos conservadores y colectivos de mujeres. No son fáciles de obviar los matrimonios forzados, los crímenes de “honor”, la mutilación genital y la opresión de la mujer en la sociedad musulmana.
La enmienda  implica una modificación del artículo 72 de la Constitución suiza que regula las relaciones entre el Estado y las religiones. En Suiza viven cerca de 400.000 musulmanes y a la prohibición podría vulnerar su libertad religiosa. Este referéndum refleja una preocupación generalizada que no existe solamente en el país helvético. Durante los últimos años ha existido polémica en Francia con el uso del pañuelo islámico, sobre la construcción de nuevas mezquitas en Alemania y sobre las demandas de crear en el Reino Unido tribunales religiosos donde pueda imponerse la sharia. No podemos olvidar la presión ejercida por parte de la población musulmana en Europa en contra de los periódicos que decidieron publicar unas viñetas críticas con Mahoma. Aún están presentes en nuestras retinas las manifestaciones de apoyo a los terroristas del 11S en las calles europeas. Aunque La Comisión Federal contra el Racismo condenó los carteles de la convocatoria al considerar que incitaban al odio no cabe duda de que su imagen remite al comentario del primer ministro turco Tayyip Erdogan cuando describió una vez a los minaretes como las “bayonetas” de la fe musulmana.

Se acusa a los defensores de la iniciativa de explotar los miedos hacia el Islam y sacar a la superficie sentimientos xenófobos. Ha habido manifestaciones donde se han exhibido pancartas con el lema  “Esta no es mi Suiza”. También el gobierno está preocupado por la posibilidad de represalias y de que Suiza pase a estar bajo el foco del terrorismo. Es una mala noticia que la falta de una postura firme e ilustrada contra el fundamentalismo, religioso o político, propicie iniciativas populares que ponen en riesgo los pactos sobre libertades y derechos que recogen las constituciones europeas. En muchos casos esconden defensas ultramontanas de supuestas identidades nacionales, del odio al distinto y del racismo.

El atribuir un resultado como el de Suiza a una supuesta “derechización” de la sociedad sería totalmente erróneo. No hay que olvidar que Pym Fortuyn, político que puede tildarse de populista pero que no encaja precisamente en un modelo conservador, fue muerto a manos de un eco fundamentalista. Tampoco cabe verlo como una lucha entre religiones ya que el papado de Ratzinger está marcado por la aproximación diplomática y cultural a los regímenes islámicos. La confusión de ideas que existe en los sectores que se autodenominan progresistas lleva a que un presidente como Zapatero promueva una «Alianza de civilizaciones» con personajes capaces de proferir lemas como el de Erdogan citado más arriba. El conflicto entre la libertad individual y la libertad religiosa es una de las más antiguas y conocidas de Europa. El que se vive hoy en nuestro continente es, como fue siempre, entre la secularización y el fundamentalismo del signo que sea. Este es el verdadero desafío.

Leer más

El laicismo débil de Público

PUBLICADO POR EDUARDO ROBREDO ZUGASTI EN REVOLUCIÓN NATURALISTA

El laicismo débil de PúblicoLa izquierda y la derecha convencional venden dos versiones diferentes e irreconciliables sobre el conflicto religioso en Europa. La primera culpa al Vaticano y la derecha religiosa por alimentar la islamofobia y el miedo al pluralismo, y la segunda confía en una recuperación del cristianismo político y cultural como método fundamental para conservar las raíces de Europa ante el avance del Islam. Ambos mienten, o no dicen toda la verdad.

Público tiene un artículo muy representativo del izquierdismo estándar. Su autor, Diego Barcala, empieza vinculando el «ensalzamiento de la raíz cristiana» europea con la polémica de los crucifijos, los minaretes, el velo y el aborto, así pues, introduciéndose profundamente en el mito del «rearme cristiano» y del Vaticano beligerante con el Islam.

Barcala reproduce sólo una parte de la historia cuando afirma que  «Joseph Ratzinger llegó a vincular esta religión (el Islam) con la violencia», en recuerdo del discurso de Ratisbona. La realidad es que sólo unos meses después de Ratisbona, en noviembre de 2006, el Papa visitó Turquía, y que la diplomacia vaticana estrechó desde entonces sus relaciones con las partes más conservadoras del mundo islámico, en el nombre del «diálogo religioso» y a veces de la «Doctrina Tauran«: «Los musulmanes, que se han convertido en una minoría significativa en Europa, han sido quienes han exigido espacio para Dios en la sociedad».

Barcala toca con los dedos la literatura fantástica cuando afirma que «la gasolina papal prendió el pasado noviembre en Suiza». La realidad es que, a pesar de que la noticia fue contada al revés por algunas agencias en España, tanto los obispos suizos como los representantes vaticanos reaccionaron con incomodidad ante el referéndum suizo, debido a que cuestionaba presuntamente la «libertad religiosa».

El empeño de vincular a la derecha convencional con el radicalismo anti islámico (a veces con la «islamofobia») no es menos fantasioso. El artículo de Público aprovecha unas declaraciones del presidente de la fundación Cives, Victorino Mayoral, para criticar la «la reacción que la derecha tiene ante la presencia del islam en Francia» y su laicismo agresivo con la pluralidad. La realidad es que los líderes de la derecha europea tienen una postura mucho más débil ante el Islam y, en general, homologable con los partidos de la izquierda. En concreto, el presidente Sarkozy llegó a saludar la expansión del Islam en Europa durante el transcurso de una fiesta religiosa  musulmana, en diciembre de 2008. Y en España, un líder conservador tan representativo como Gustavo de Arístegui ha expresado sus renovadas simpatías por la iniciativa de la «Alianza de las civilizaciones» estimulada por el presidente Zapatero.

La doctrina de la «laicidad positiva» de Ratzinger y el canto a la libertad religiosa camuflan, desde luego, el intento de conservar el privilegio de una confesión cristiana dominante y de arremeter contra la Europa laica y republicana, pero el análisis de la realidad político-religiosa en Europa es dramáticamente incompleto si no contempla la alianza de intereses entre partes muy significativas del Islam y del Cristianismo. La incapacidad de una parte de la izquierda para reconocer como mínimo la existencia del problema es, de hecho, una de las razones principales que explican el giro a la derecha y la radicalización de algunos electorados europeos. Por otro lado, la obsesión anti-izquierdista de una parte de la derecha, su débil defensa de los principios laicos y la visión idílica de su liderazgo cristiano, también hace muy difícil alcanzar un análisis realmente equilibrado.

Leer más

Todos los símbolos religiosos deben ser desalojados del espacio institucional

simbolos religiososLa distinción entre espacios públicos y espacio institucional es totalmente urgente y necesaria para esclarecer el debate contemporáneo sobre el lugar político de los cruficijos y los símbolos religiosos en general:

El espacio institucional debe ser objeto de un especial cuidado, por lo que en él los procedimientos son especialmente estrictos y reglamentados. Ese cuidado también pasa por mantener la asepsia simbólica. No diré neutralidad, porque no es exacto decir que los símbolos institucionales deban ser neutros. Por ejemplo, nuestras instituciones no tienen por qué ser neutrales a la hora de expresar la defensa de la democracia, o de la libertad de expresión, o del derecho a la propiedad privada. Mucho mejor que decir de las instituciones que deben ser «neutrales» es considerar que éstas deben ser «canónicas». Porque eso es lo que ellas representan: el canon cívico de un país.

Neutralidad ante las religiones, no relativismo ante los valores

Se trata de que los símbolos religiosos, sean crucifijos, medias lunas o estrellas de David, no pueden representar salvo en condiciones muy excepcionales el «canon cívico» de un país que aspira a respetar la pluralidad religiosa y de conciencia de sus ciudadanos, bien entendido que dentro de unos límites constitucionales bien definidos que -como también aclara Pascual- no indican un relativismo frente a los valores morales universales, reconocidos en la Declaración original sobre los Derechos Humanos.

Sin embargo, no pudiendo encontrar ningún argumento fundamentado en la razón, la democracia y la libertad, los defensores de los símbolos religiosos en los espacios institucionales apelan nuevamente a la histeria contra el laicismo, y a veces contra el ateísmo, recuperando rancios relatos sobre conspiraciones masónicas que parecían olvidados en la noche del franquismo. No pocas veces la defensa a ultranza de los símbolos religiosos en los espacios institucionales se hace en el nombre de la tradición cultural y de vagas y oportunistas alusiones a «Occidente» («Mucha alianza de civilizaciones y nos avergonzamos de la nuestra«). Como si el laicismo no fuera precisamente una de las grandes conquistas occidentales, especialmente a raíz de las revoluciones liberales del siglo XIX que los sectores ultramontanos siguen sin digerir. Y como si la presencia de los símbolos religiosos en el espacio institucional (no así en los privados o públicos) no fuera, mucho más que un símbolo de libertad, una reliquia del Antiguo Régimen.

El miedo a la secularización

El otro argumento oculto en este debate es el miedo a la secularización, o dicho en términos más claros, el pánico de las iglesias ante la pérdida de sus cuotas tradidionales de mercado y de influencia política. Un miedo típicamente «chestertoniano» o «dostoyevskiano», por cierto, que nada tiene que ver con lo factual.

Las sociedades mas secularizadas del mundo, como ha mostrado recientemente Phil Zuckerman, no son más nihilistas que las más religiosas. Por el contrario, todo indica que los entornos cívicos más saludables del mundo son también los más secularizados, entornos en los que ya no es preciso tomarse por la tremenda los dogmas del más allá, donde se practica la tolerancia y se respeta la ciencia. Ni siquiera el Terror moderno se explica por el nihilismo secular, como ha intentado defender de forma tan gratuita Glucksmann: los terroristas (sean religiosos o étnico-culturales) son, al revés, «creyentes verdaderos», dualistas radicales que si se caracterizan por algo es por la dramática resistencia a la secularización.

Esto no significa, por supuesto, que las religiones «lo envenenen todo». Tom Rees ha argumentado que las creencias y las instituciones religiosas son remedios relativamente eficaces en particular en sociedades disfuncionales. Cuando hay malestar social, la religión es mejor, pero lo óptimo es resolver el malestar social.

Otra cuestión a tener en cuenta es, en consecuencia, la competencia que la secularización provoca entre proveedores religiosos y seculares que explica la confrontación contemporánea entre las dos esferas: el «estado del bienestar» compite favorablemente con las iglesias en sus ámbitos asistenciales históricos, provocando un descenso progresivo en la afiliación religiosa y desencadenando el miedo y la agresividad contra la secularización. El árido debate sobre el desalojo institucional de los cruficijos tiene lugar dentro de esta misma dinámica.

PUBLICADO POR EDUARDO ROBREDO ZUGASTI en revolucionnaturalista.com

Leer más

La campaña de la extrema izquierda para silenciar a los críticos del Islam

critislampor Edmund Standing  en butterfliesandwheels.com
Traducido por Lorenzo Braschi

Hoy, muchos autores liberales y progresistas[i] [N.d.T: En el mundo anglosajón, la etiqueta de “liberal” tiene una connotación diferente de la que tiene en España. Aquí se refiere a una política de derecha, ligada a la idea de liberalismo económico. En EEUU y Reino Unido hace más referencia a una política social (y por tanto se haya más próximo al uso tradicional del término) ligada a la izquierda política] críticos con el Islam y las políticas islamistas se ven acusados de ‘islamofobia’, y de lejos los más prolijos promotores del mito de la campaña liberal de odio contra musulmanes se encuentran en la extrema izquierda laica del espectro político. Para muchos, esta obsesión con cazar y condenar ‘islamófobos’ parece un fenómeno algo extraño, pero la aparente preocupación de la extrema izquierda por exponer y condenar la ‘Islamofobia’ debe verse dentro del contexto de su visión global y objetivos políticos.

El marxismo es, en su núcleo, y por usar el cliché, una ‘narrativa totalizante’. Se basa esencialmente en una visión determinista de la historia que tiene mucho en común con las teorías conspirativas y la teología. La visión histórica marxista incorpora eventos históricos dispares en una narrativa unificada a través de la noción de lucha de clases. Donde los religiosos ven el ‘plan’ y la guiadora mano de Dios como la realidad subyacente que en última instancia ‘da sentido a la historia’, el marxista ve el fenómeno continuo de ‘lucha de clases’ como el pegamento que une los eventos históricos y los cambios sociales en un todo inteligible y explicable. Como todas las narrativas totalizantes, la visión marxista es en esencia un sistema de pensamiento simplista y a menudo en blanco y negro que puede usarse para ‘explicar’ cualquier fenómenos social como relevante para perspectiva marxista de la historia y la política.

El pensamiento marxista es a menudo incapaz de entender el poder de lo irracional. En su concienzudo materialismo, apenas hay sitio para comprender la fe religiosa como un fenómeno psicológico que, aunque influido por las condiciones sociales en el que se encuentra, no depende principalmente de los temas que para los marxistas definen la historia y la cultura. Para muchos marxistas, por tanto, cualquier análisis de la fe religiosa se basa en un marco interpretativo estrechamente materialista y ‘racionalista’. Para Marx, es la ‘tarea de la historia’ que ‘la crítica del Cielo se vuelva crítica de la Tierra, la crítica de la religión en la crítica de la ley, y la crítica de la teología en la crítica de la política’. La religión, para Marx, puede definirse como ‘el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, y el alma de condiciones desalmadas’. [1]

Un problema inmediato con el análisis de Marx de la religión es que sobresimplifica enormemente el fenómeno de creencias religiosas. En esta perspectiva, la religión o es un fin en sí mismo sino que debe verse siempre como un ‘encubrimiento’ de alguna otra cosa, algo políticamente inteligible. El materialismo marxista ataca a la religión, por tanto, no a través de la crítica de textos y doctrinas religiosas, sino yendo más allá de ellas hasta lo que se percibe como su ‘causa’ subyacente: la opresión política y económica. Tal análisis no carece de mérito. Un ejemplo obvio de dónde tal visión de la religión ‘funciona’ puede verse en las Comunidades Eclesiásticas de Base de latinoamérica. La ‘teología de la liberación’ que emerge de estas comunidades es esencialmente una forma cristiana de socialismo. Los teólogos de la liberación ofrecen una teología ‘muy de este mundo’ que destaca la preocupación del Nuevo Testamento con los pobres y se inspira en material profético del Antiguo Testamento y la narrativa de la liberación de los israelíes del cautiverio. [2] La teología de la liberación emerge fundamentalmente en comunidades extremadamente pobres y probablemente encaje en la visión de Marx de la religión como ‘el suspiro de la criatura oprimida’. Sin embargo, existen enormes cantidades de personas que son profundamente religiosas y a pesar de ello a duras penas pueden describirse como ‘criaturas oprimidas’, al menos en términos económicos.

Un estudio de la Northwestern University de 2008 sobre las perspectivas globales de personas religiosas y explicación de por qué Dios y la religión son importantes para ellas encontró que el miedo y la angustia existencial son extremadamente importantes en lo que se refiere a entender el atractivo de la religión:

El estudio, dirigido por el profesor de psicología Dan P. McAdams y la investigadora Michelle Albaugh, iba dirigido a encontrar las fuentes religiosas de las inclinaciones políticas. Entrevistaron a 128 cristianos devotos en Chicago y alrededores, evitando las preguntas típicas de “¿Por qué crees que Dios existe?” o “¿Por qué crees?”. En lugar de eso, pidieron a los sujetos que describieran cómo serían sus vidas si no tuvieran fe. En otras palabras, ¿cómo sería su mundo si Christopher Hitchens tuviera razón y no existiera Dios?

El estudio analiza los resultados principalmente en término de divisiones políticas. Encontraron que los cristianos políticamente conservadores describían un mundo sin Dios como “uno con incesantes conflictos y caos, expresando gran aprensión acerca de la incapacidad de las personas para controlar sus impulsos y la correspondiente ruptura de las relaciones e instituciones sociales.”

Los cristianos liberales, por otro lado, tenían otro conjunto de preocupaciones. Para ellos, un mundo sin Dios sería “baldío o sin vida, carente de color y textura, un páramo vacío que no les sostendría” y en el que se sentirían perdidos.

Todos los sujetos imaginaban en general que la vida sin Dios “implicaría miedo, tristeza, aislamiento personal, y la pérdida de significado y esperanza”.

Los resultados políticos son interesantes, pero no tanto como la forma en que las preguntas y respuestas que daban alcanzaban cuestiones profundas y centrales. Parece que creemos en base a la necesidad, pero no, como Marx sugería, principalmente a causa de deprivación material. En lugar de eso, parece que la fe responde al miedo, y muchos tipos diferentes de miedo, que podemos empezar a delinear con detalle [3].

El miedo, especialmente un tipo de miedo primario de un mundo sin ancla, es algo central a la fe religiosa y es tan importante para comprender por qué la gente es religiosa como el modelo socioeconómico de Marx. Por supuesto, el marxista puede continuar ‘explicando’ que este miedo de alienación se asienta realmente en la naturaleza de las sociedades capitalistas: que el capitalismo es una ideología ‘desalmada’ que engendra atomización y alienación, y que en la utopía socialista (un ideal que en sí mismo tiene muchas similaridades con el ansiado ‘Reino de Dios’ en la escatología cristiana y judía), la ‘necesidad’ de este tipo de seguridad religiosa, al igual que el Estado, desaparecería. Sin embargo, la evidencia de que esto sea realmente el caso es tan escasa como la evidencia de la llegada del Reino de Dios a la tierra.

Dadas las convicciones marxistas en relación con la lucha de clases y la naturaleza de la religión como válvula de escape de protesta en el seno de la continuada opresión del dominio ‘burgués’, el reciente fenómeno de extrema izquierda buscando aliarse con los islamistas y montando una obsesiva campaña contra la ‘islamofobia’ no es tan extraña como pudiera parecer inicialmente. Muchos marxistas ven el resurgir del islam político no como parte de una marea creciente de irracionalismo sino más bien como una respuesta esencialmente política y racional a la naturaleza supuestamente opresiva e intrínsecamente ‘racista’ e ‘imperialista’ de la democracia liberal occidental. En la narrativa marxista contemporánea, el racismo se percibe como endémico en la civilización occidental y se interpreta como una herramienta de nuestros amos burgueses que la usan en primer lugar para dividir a la clase trabajadora (incapacitando así la ‘conciencia de clase’ unificada que sería necesaria para la revolución del proletariado) y que también fomentan formas selectivas de ‘racismo’ (actualmente en particular la ‘islamofobia’) para ganar así apoyo popular y justificación para sus proyectos imperialistas. Bob Pitt de la web ‘Islamophobia Watch’, por ejemplo cree que la ‘islamofobia’ es ‘una herramienta racista del imperialismo occidental’ y afirma que su web fue ‘fundada con la determinación de impedir que la ideología racista del imperialismo occidental gane influencia en su demonización del Islam.'[4]

Es raro ver a los autores marxistas que actualmente llevan a cabo denuncias McCarthystas de los críticos del Islam y las organizaciones islamistas entrar a discutir con la religión misma del Islam. Esto no es sorprendente, puesto que su preocupación no es tanto defender el Islam sino más bien (supuestamente) defender a los ‘musulmanes’ (a menudo vistos como un bloque monolítico), que son percibidos como las últimas víctimas de la conspiración capitalista burguesa occidental. En la extraña cosmovisión de estos activistas marxistas contra la ‘islamofobia’, casi cualquier crítica del Islam, política islamista, o de organizaciones musulmanas es visto como poco más que una forma escasamente velada de ‘racismo’. El hecho de que estos escritores aparentemente no puedan distinguir entre la crítica legítima de un sistema de creencias religioso y de sus textos y claras expresiones de odio racial dice mucho acerca de la naturaleza simplista de su cosmovisión y de su antiintelectualismo subyacente. Hay algo siniestro y totalitario en la campaña de la extrema izquierda contra los críticos del Islam. Es una campaña deshonesta que busca silenciar la disensión y el pensamiento crítico que no se atiene a la ‘línea de partido’ a través de la demonización y difamación. Los comentarios casuales de acusaciones de ‘racismo’ son como mínimo perturbadoras, dado el hecho de que, justamente, el racismo es visto como completamente inaceptable en la sociedad moderna. Al afirmar que la ‘islamofobia’ es una forma de ‘racismo’ y denunciando a los críticos del Islam y del islamismo como ‘islamófobos’, los oponentes marxistas de la ‘islamofobia’ intentan deliberadamente sofocar el debate retratando a los críticos del Islam y del islamismo como ‘racistas’ y por tanto intolerables. Falsas acusaciones de racismo pueden tener repercusiones muy graves, y equiparar falsamente la crítica de las religiones con racismo no es solo calumnioso para los críticos antirracistas del Islam y el islamismo sino que también corre el riesgo de trivializar el muy real fenómeno del prejuicio y odio racial.

Para los luchadores marxistas contra la ‘islamofobia’, la crítica racional de una ideología religiosa y de sus textos y manifestaciones políticas es una forma traicionera de alianza con la clase burguesa. El escritor marxista Louis Proyect considera Butterflies and Wheels (B&W) [N.d.T: El blog en el que fue publicado originalmente este artículo] como una ‘fuente de islamofobia’ que demuestra perfectamente la extraña irracionalidad en el núcleo de gran parte del pensamiento marxista actual. [5] Proyect ve B&W como una web que se presenta  como dedicada al racionalismo pero que, en realidad, tanto si de forma deliberada como si no, se dedica a promover la ‘islamofobia’ que es esencial a algún supuesto proyecto imperialista occidental. De igual manera, la determinación de B&W de apoyo a la ciencia también es visto por Proyect como una tapadera para la verdadera agenda, que no es otra que ofrecer apoyo intelectual y moral al capitalismo global. Para Proyect, la ‘ingenuidad’ ha llevado a algunas personas a pensar que B&W está entregada a la ‘claridad de pensamiento y el racionalismo científico’, pero, si como él, tienes ‘haces un análisis de clase de la sociedad burguesa’ [sic], podrás ver a través de la fachada:

No me sorprendería descubrir que B&W obtiene fondos de Huntington y otros torturadores de animales del estilo. Uno de estos días, las víctimas de las corporaciones y los gobiernos que actúan en su nombre se hartarán de los contaminantes que los matan, el podrido sistema de salud que no les trata, las hipotecas, las pérdidas de empleo, y las indignidades diarias del trabajo asalariado y se levantarán contra el sistema que las perpetúa. Una clase trabajadora en el poder tendrá entonces acceso a los informes que contienen toda esta información sobre quién ha sido el responsable. Que Dios proteja las almas de aquellos que se alimentaron de las manos de las grandes corporaciones y las agencias de inteligencia puesto que el pueblo levantado se habrá ganado el derecho a extraer justicia.

Aquí vemos el habitual descenso a las fantasías marxistas de gobierno futuro, que no sorprendentemente incorporan alegres pensamientos de retribución contra el enemigo burgues a manos del ‘pueblo levantado’. Los marxistas de la línea dura son, por supuesto, muy proclives a los sueños apocalípticos de revolución y violencia revolucionaria, lo que en buena parte explica la fascinación que muchos tienen con el islamismo. Los apoyos marxistas del islamismo y los oponentes de la supuesta ‘islamofobia’ parecen extraer cierto tipo de estímulo revolucionario vicario por alinearse con movimientos religiosos reaccionarios. En la cosmovisión simplista de la extrema izquierda, los islamistas constituyen una suerte de vanguardia revolucionaria que se enfrenta a la temida conspiración imperialista racista burguesa occidental. Marxistas como Roland Boer [6] y John Molyneux, [7], escribiendo en la revista afiliada al Partido de los Trabajadores Socialistas [N.d.T: Socialist Workers Party, también se puede traducir como Partido Socialista de los Trabajadores] International Socialism, hablan de la ‘oposición islamista al imperialismo occidental’, y según Molyneux, incluso los más reaccionarios y violentos islamistas deberían recibir apoyo incontestado. Al igual que Proyect piensa que el apoyo a la investigación científica implica apoyo a la ‘sociedad burguesa’, Molyneux piensa que el apoyo a los terroristas islamistas constituye una protesta legítima contra el imperialismo occidental burgués:

Al determinar su actitud hacia los movimientos populares de tipo religioso, que son muchos y variados, los marxistas toman como punto de partida no las creencias religiosas de los líderes del movimiento o de sus seguidores, o la doctrina o la teología de la religión en cuestión, sino el rol político del movimiento, basado en las fuerzas sociales e intereses que representa.

[…]

Por poner la cuestión tan crudamente como es posible: desde el punto de vista del marxismo y del socialismo internacional, un campesino musulmán palestino analfabeto, conservador y supersticioso que apoya a Hamás es más progresista que un israelí ateo con estudios superiores que apoye el sionismo (aun críticamente).

Para Chris Harman, quien también escribe en International Socialism, ‘aquellos que afirman ser la conciencia “antifundamentalista” de la izquierda son en realidad apologistas de izquierda para la excusa racista actualmente más importante del imperialismo’. [8] Y de igual modo que Pitt ve la ‘islamofobia’ como una ‘herramienta racista del imperialismo occidental’, también Molyneux cree que la ‘islamofobia ha sido desarrollada, nacional e internacionalmente, como la principal tapadera ideológica y justificación para el imperialismo y la guerra’. [9] Para estos autores, en lo que se refiere al Islam y al islamismo, sólo hay una opción de blanco o negro: si criticas el Islam y el islamismo estás apoyando (intencionalmente o no) el ‘racismo’ y el ‘imperialismo’. Si quieres oponerte al racismo y al imperialismo, entonces, debes adoptar una visión esencialmente acrítica del Islam y las políticas islamistas, incluso hasta el punto de idolatrar musulmanes ‘analfabetos, conservadores y supersticiosos’, simplemente porque son musulmanes, y por tanto son por definición camaradas en la lucha contra los males de occidente, aunque articules dicha oposición con llamadas a restaurar el Califato y la introducción de la Sharia (todo lo cual se percibe como inconsecuente, dado que es sólo su ‘forma’ de expresar lo que son basicamente las mismas preocupaciones sostenidas por los marxistas).

Esta aproximación acrítica al Islam y el islamismo no se basa en ninguna reverencia profunda hacia el Islam. Los marxistas que rutinariamente denuncian cualquier crítica del Islam como ‘islamófoba’ están siendo probablemente deshonestos intelectualmente por (supuestas) ganancias políticas. No creen seriamente que el Islam debiera estar más allá de toda crítica, y no están verdaderamente indignados por aquellos que señalan el material divisivo e intolerante en el Corán. El problema que tienen con los críticos liberales del Islam es que se nos percibe como proveedores de munición al ‘imperialismo occidental’ en su campaña ‘racista’, y somos percibidos como entorpecedores de la unidad de los trabajadores que será necesaria para destruir la sociedad burguesa. Molyneux, por ejemplo, cree que la crítica del Islam no solo es contraproducente, sino en último termino innecesaria, porque:

las grandes masas de trabajadores serán liberados de sus ilusiones religiosas no por argumentos, panfletos o libros, sino por su participación en la lucha revolucionaria, y más allá, en la construcción del socialismo. En esa situación es el deber del partido asegurarse que las diferencias religiosas, o las diferencias entre los religiosos y los no religiosos, no obstruyan la unidad de la lucha de la clase trabajadora. [10].

Lo que vemos aquí es el razonamiento de base que subyace a los ataques de la extrema izquierda contra los críticos del Islam y el islamismo como ‘islamófobo’ y ‘racista’. Para la extrema izquierda, los musulmanes pueden verse efectivamente como ‘idiotas útiles’ en la lucha contra  las sociedades capitalistas liberales occidentales. Parece haber una actitud entre los ‘amigos’ marxistas del Islam y los ‘defensores’ de los musulmanes de que uno no debe agitar las aguas, porque se supone que los musulmanes son una vanguardia potencial en la lucha contra el ‘imperialismo’. Esto no es sorprendente, dado que la extrema izquierda está constantemente buscando nuevas campañas y movimientos para usar como caballo de Troya para su agenda ‘revolucionaria’. El movimiento anti-guerra constituye otro ejemplo de este estilo de infiltración de hacer política. Para muchos en la extrema izquierda, las protestas contra la guerra de Irak representaron el comienzo de un despertar a la realidad de la conspiración imperialista y se esperaba y se espera que estas protestas pudieran capitalizarse en favor de ganar apoyo para las ideas revolucionarias. Un artículo de ‘Roobin’, colgado en el blog de ‘Lenin’s Tomb’ (que lo dirige Richard Seymour del Partido de los Trabajadores Socialistas) deja esto claro.

La tarea para cualquier organización revolucionaria (cualquiera) es la de apuntalar su posición y su organización antes del advenimiento de una revolución. Esto significa usar cualquier medio disponible para renovar el contacto con su base.

En la práctica esto significa tomar ventaja de todas y cada una de las fracturas en el consenso mayoritario. En Reino Unido sólo podemos referirnos al movimiento anti-guerra como la última gran ruptura nacional significativa.

[…]

Aunque de ninguna manera sea permanente, los beneficios duraderos del movimiento anti-guerra han sido una conciencia generalizada antimperialista, una suspicacia de gobiernos secretistas y no democráticos, y un control de la reacción racista contra los musulmanes. Estas ganancias deben ser defendidas.

Cuando la lucha abierta entre las clases con serias perspectivas de revolución social estalle, guerra de maniobras, cuanto más organizada esté una clase más probable será que mantenga las posiciones ganadas.

[…]

Los movimientos de masas actuales deben organizarse, y su experiencia generalizada de forma que sus logros no se pierdan de forma que cuando la gran ruptura aparezca no tengamos que empezar de cero de nuevo. [11]

La política de extrema izquierda no se baa en una valoración realista y racional del estado del mundo. Como he argumentado previamente, los izquierdistas ‘revolucionarios’ son ‘soñadores del día’: fantasiosos cuya cosmovisión se basa en un marco conspiratorio y determinista; pensadores en blanco y negro cuyo rígido idealismo es comparable al de la fe religiosa. [12] Una vez esto se entienda, la actual campaña de la ‘extrema izquierda’ de demonizar a los críticos liberales y racionalistas del Islam y las políticas islamistas se sitúa en un contexto apropiado. Cuando los liberales humanistas y progresistas se ven rutinariamente denunciados por sostener ideas supuestamente ‘islamófobas’ (y por tanto ‘racistas’), está claro que los autoproclamados cazadores de brujas que lanzan tales acusaciones tienen una agenda oculta – una fantasía política basada en la creencia de la existencia de una conspiración ‘imperialista y racista’ imaginaria y una convicción de que son una élite moral pura que algún día liderarán a un ‘pueblo levantado’ a una gloria revolucionaria.

Notas y referencias:

[1] Karl Marx (1843) ‘A Contribution to the Critique of Hegel’s Philosophy of Right’.

[2] Para una excelente revisión, ver Christopher Rowland (Ed., 1999) The Cambridge Companion to Liberation Theology (Cambridge: Cambridge University Press).

[3] Gregory Rodriguez (2008) ‘Asking the right God question’, Los Angeles Times.

[4] Islamophobiawatch.

[5] Louis Proyect (2008) ‘Butterflies and Wheels’.

[6] Roland Boer (2009) ‘The full story: on Marxism and religion’, International Socialism 123.

[7] John Molyneux (2008) ‘More than opium: Marxism and religion’, International Socialism 119.

[8] Chris Harman (2006) ‘Analysis: the faultlines grow deeper’, International Socialism 110.

[9] ‘More than Opium’.

[10] ‘More than Opium’.

[11] Roobin (2008) ‘The just-about-Gramscian theory of successful rioting’, Lenin’s Tomb.

[12] Edmund Standing (2008) ‘Jihadism and the “Dreamers of the Day”’, Butterflies & Wheels.

Edmund Standing tiene un BA en Teología & Estudios Religiosos y un MA en Teoría Critica & Cultural Theory. Sus otros artículos en esta página web pueden encontrarse en el archivo de artículos.


Leer más
Página 19 de 23« Primera...10...1718192021...Última »

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies