Ex musulmanes: Arriesgándose a vivir auténticamente

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Crédito: Mountain Air

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Me considero una ex musulmana afortunada. Cuando desvelé mi apostasía a mi familia, no me enfrenté con odio ni violencia. No fui rechazada. Algunos miembros de la familia y amigos expresaron tristeza pero no me dejaron de querer. Simplemente me dijeron que siguiera callada, y que me moviera por el mundo del modo más silencioso posible. ¿Pero cómo podría contentarme el silencio si mi experiencia me situaba en la prometedora posición de crear un cambio positivo?

Las palabras importan. Como escritora creo realmente que las palabras impactan en el comercio global de ideas. Las palabras, sin embargo, no son todo lo que importa cuando se trata de crear un impacto significativo. Nos es familiar la expresión; “los actos hablan más alto que las palabras”. Los actos a menudo resultan movilizadas por las palabras, y silenciar a los ex musulmanes mientras que los musulmanes tienen el derecho de hablar es un acto no sólo contra los ex musulmanes sino contra los librepensadores de todas las identidades.

Encontrando una red de apoyo

Como adolescente, no tuve el lujo de escuchar las historias de sinceros ex musulmanes sinceros que tenemos hoy. Dejar el Islam, para muchos, significa dejar atrás una comunidad. Yo quería saber que no estaba sola en mis creencias o falta de ellas. Por entonces, no conocía a ningún ex musulmán abierto personalmente. El objetivo era encontrar a individuos de similar mentalidad. Quería saber que existían personas como yo.

Una noche, decidí buscar el término clave “Ex musulmán” y mirar vídeos de ex musulmanes. Me inundaron vídeos que esencialmente era publicidad de iglesias evangélicas. Esto resultaba problemático para mí por dos razones principales. Primero, los videos parecían sugerir que el malestar provocado por dejar el Islam sólo podía ser aliviado convirtiéndose en cristiano. Segundo, el tono orientalista en muchos de estos vídeos así como los testimonios de cristianos convertidos ex musulmanes parecía poco sincero. ¿Se había alabado a estos apóstatas de no haber escogido el cristianismo? Después de todo, los ex musulmanes escogen poner en riesgo su seguridad y bienestar general para deja una ideología que niega derechos humanos básicos y promueve la violencia a escala global. Para mí, las dinámicas sociales de la comunidad cristiana evangélica sí que muestra algún parecido con la comunidad musulmana, lo que está lejos de ser reconfortante.

La magia de la realidad y la importancia de la educación secular

Eventualmente me crucé con contenidos educativos procedentes de personalidades en los medios sociales ateos. los videos que encontré no estaban hechos por antiguos musulmanes, pero sí señalaban la ideología del Islam. Citaban evidencias empíricas, permitiendo al espectador trazar el contenido de esos vídeos hasta llegar a aprender por sí mismos, directamente en las fuentes. Me encantó la explicación científica de nuestra existencia. La realidad me emocionó del mismo modo en que suponía que debía emocionarme la religión, según se me enseñó. Ahora me asombra la belleza del universo. Siento un deseo de paz interior donde antes había desazón. Como dijo una vez Carl Sagan, “Es mucho mejor comprender el mundo como realmente es que persistir en una ilusión, no importa lo gratificante que sea”.

Recibí con brazos abiertos toda esta abundancia de información empírica. Y sí que esperé una resistencia inicial a mis objetivos. Después de todo, todavía estaba habituada a que la ideología abrahámica permerara mi punto de vista intelectual. Eventualmente mi apostasía se hizo más pública. No dejé de compartir mis pensamientos públicamente en las redes sociales y otros sitios para que se añadiera a la voz colectiva. Hoy, me emociona comprobar que muchos abiertos ex musulmanes, ateos y librepensadores están presentes en la arena social. Recibo regularmente mensajes de apoyo de ex musulmanes de grupos marginalizados que en esencia viven una doble vida para poder sobrevivir. Esto me ha hecho saber que estoy haciendo lo correcto al ser la voz que yo misma deseaba escuchar cuando me encontraba en las fases iniciales de mi cuestionamiento, y eventualmente, en mi decisión de abandonar el Islam.

La guerra a la libertad de expresión y las desventajas de la censura

Algo que no tuve en cuenta al inicio era el ciber acoso. Lo esperaba, y todavía lo hago, pero no hasta este punto. De repente me encontré bombardeada por un aluvión de odio a través del correo electrónico. Me llamaron una “ex musulmana vendida” y una “furiosa ex musulmana”. Fui acusada de “aprovecharme de la industria de la islamofobia”. Un extraño afirmó públicamente que me conocía desde mi niñez y que realmente había sido criada como judía, que nunca había sido musulmana. Consulté con otros ex musulmanes presentes en las redes sociales que dijeron conocer estas cuentas dedicadas a difundir acoso, y me informaron de que estos acosadores virtuales empleaban múltiples cuentas en las redes sociales y acosaban regularmente a ex musulmanes, o creaban peticiones para que se desactivaran o suprimieran las plataformas on line de ex musulmanes mediante reportes masivos basados en “discurso del odio”.

Estas extrañas invenciones son muy indicativas sobre la mentalidad de los musulmanes que se obsesionan con los apóstatas. De algún modo, nuestra existencia como librepensadores ex musulmanes son una amenaza a su existencia. Las historias que compartimos constituyen un cambio con respecto a las historias escritas de ex musulmanes hace una década o más. Las historias basadas en “Buscar a Jesús” a menudo son fáciles de desacreditar porque en muchos casos es muy probable que fueran inventadas. Incluso si se trataba de historias sinceras, el factor esotérico basta para disuadir a un pensador racional. Sin embargo, no puedes “desacreditar” una historia verdadera o el intercambio de evidencia empírica, y por esto creo que el acoso a ex musulmanes ha evolucionado desde un debate teológico hostil hasta el empleo de la censura para silenciar ex musulmanes.

Desacreditando a los ex musulmanes

Las historias conspirativas sobre ex musulmanes, empleadas para descreditar sus voces, también son comunes. El método usado para silenciar tales voces varía típicamente entre llamar mentiroso al apóstata o emplear algún tipo de organización más grande dedicada a lavar la cara del Islam y los musulmanes. Estos acosadores virtuales reciben apoyo de liberales e izquierdistas que emplean equivocadamente términos de moda políticamente inflados como “islamofobia”.

Muchos musulmanes me dicen que se quedan sus creencias para ellos. Lo comparto hasta cierto punto. Yo no deseo imponer mis puntos de vista personales a la gente. Mis creencias, sin embargo, al igual que las suyas, harán acto de aparición en la esfera pública de forma intencional o no. Los musulmanes usan normalmente expresiones islámicas de forma abierta, o comparte sus puntos de vista religiosos en la arena sociopolítica. Yo también tengo la libertad de expresarme a mí misma como pensadora crítica, secularista y defensora de la libertad de expresión.

No suscribo la idea de que debo “callarme sobre mi apostasía”. Hay incontables ex musulmanes alrededor del mundo que están obligados por la ley o por sus comunidades a vivir en silencio o a afrontar persecución. Yo hago uso de mis privilegios sociales y geográficos como iraquí-americana de segunda generación. Soy lo bastante afortunada como para vivir en un ambiente seguro donde con suerte puedo llegar a inspirar a librepensadores que viven en el armario, y que siguen callados para poder sobrevivir. La apertura sobre la apostasía del Islam no es una conspiración malévola dirigida contra la comunidad musulmana. Es una historia que necesita ser contada, una voz que necesita ser oída, y un movimiento que debe continuar.

Publicado por Sara Al Iraqiya en Conatus News